Teacher, ¿qué puedo hacer para mejorar mi inglés?…“Concentración y repostería”(Parte 1)

Aquí va el segundo. Y voy a iniciarlo con la siguiente cita de Fritz Perls:

“Está demostrado que el elemento esencial de cualquier progreso, de cualquier éxito es la concentración. Puedes tener todos los talentos, todas las facilidades del mundo, pero sin concentración, carecen de valor”.

¿Cuántas veces os habéis dicho las palabras “venga, tengo que concentrarme para poder aprenderme esto”? ¿Cuántas, “esto me lo tengo que aprender sí o sí"? ¿Cuántas, “venga debes hacerlo ahora”?...

Y, ¿cuántas veces estos “tengo que / debo” anteriores han ido seguidos inmediatamente de “uff, pero es que es muy difícil”, “umm bueno, antes de empezar, voy a beber agua”, “antes de ponerme a ello, voy a merendar un poco”, “¡vaya por Dios, ahora que me iba a poner, me entran ganas de ir al lavabo”…

Con estas simples preguntas que acabo de citar, quiero poner en relieve dos cosas. Por un lado, la mala concentración y por otro lado de qué manera podemos llegar a sabotear nuestro tremendísimo potencial, que ya mencioné en mi anterior artículo (“Teacher, ¿Qué puedo hacer para mejorar mi inglés?...Jugar al baloncesto”).

La mala concentración es aquella que nos imponemos, es aquella que siempre inicia con “tengo que o debería” No es nada espontánea, no es natural y requiere un tremendo esfuerzo por nuestra parte. Es aquella que nos hace odiar lo que estamos haciendo o lo que estamos estudiando. Es aquella que nos pone de mal humor porque nos obliga a hacer algo que no queremos, es aquella que nos provoca malestar físico, dolor de hombros, espalda y cabeza, es aquella que nos pone nerviosos. Es aquella que nos hace gastar una cantidad ingente de energía en deshacernos de todos los elementos de distracción externos. En definitiva, es aquella que nos hace perder el tiempo y terminar la sesión de estudio, agotados física y mentalmente sin haber aprendido nada.

Y ahora llega la reacción de muchos de mis alumnos a mis palabras:

“Pero teacher, si no me obligo a estudiar, es que no me pongo nunca, y además, ¿cómo me voy a concentrar en el inglés, algo que es tan difícil para mí y que en realidad no me gusta o no me apetece estudiar?”

Aquí entra en juego el interés y la atención. Pero antes de hablar de estos dos términos, voy a describir lo que creo que es la buena concentración, después de haber leído sobre ella y haber experimentado algo con ella. La buena concentración es la que surge de manera natural, donde el objeto estudiado está en primer lugar, está ante todo, ante cualquier distracción externa (ruidos, calor, frío, mucha luz, poca luz, la dificultad de la materia…) o interna (angustia, estrés, cansancio, problemas personales…). Es aquella que te hace disfrutar de lo que estás haciendo, aquella que hace que el tiempo vuele, aquella que quiere seguir adentrándose en la materia, aquella que te abstrae del mundo exterior. Es aquella que te hace sentir satisfecho (recordad ese punto satisfactorio de mi primer artículo). Todo el mundo ha experimentado este tipo de concentración siendo niño o ahora de adulto, cuando practica un hobby, sea del tipo que sea. Es la concentración natural.

Para poder conseguir la concentración natural, primero tenemos que partir del interés. Según la RAE el interés es una inclinación del ánimo hacia un objeto, una persona, una narración… Y la atención (no me olvido de ella) es la acción de acoger favorablemente o satisfacer un deseo. Es decir, el interés es un estado de deseo por algo y la atención es la acción que me permitirá satisfacerlo. Pues antes de concentrarnos en la labor de estudiar inglés, tendremos que crear interés y después atender.

No todo el mundo tiene o muestra interés por lo mismo. Sin embargo, por muy ardua que sea la tarea a realizar, siempre podemos encontrar un punto de interés. Y eso lo tenemos que conseguir nosotros. ¿Cómo? Adecuando las formas a nosotros. Doy ejemplos reales:

Profesora: “¿Qué te gusta hacer, cuáles son tus aficiones?”

Alumna: “Me encanta cocinar.”

Profesora: “¿Qué es lo que más te gusta cocinar? ¿Algo en especial?”

Alumna: “Me encanta hacer bizcochos y postres. La repostería en general.”

Profesora: “Y, ¿qué te parece si unes inglés y repostería? Hay un montón de videos en Youtube de recetas en inglés, que explican los pasos y los ingredientes. Además como también puedes ver las imágenes y ya conoces los ingredientes, te será muy fácil relacionar el nombre de los ingredientes en español e inglés. Incluso también aprenderás los verbos de acción que más se utilizan como “remover, añadir, calentar…) a parte de todo el vocabulario que aparezca en el vídeo: utensilios de cocina, frases hechas,…”

Alumna: “Bueno, quizás pueda hacerlo.”

Profesora: “¡Claro que sí puedes! Además, al principio tendrás que seguir la imagen para saber de qué ingrediente se está hablando o qué te piden que hagas, pero después de ver unos cuantos, solo con escuchar podrás ir haciendo esas recetas que tanto te gustan, en inglés y sin esfuerzo, y dejarás de mirar el video porque lo entenderás todo.”

Alumna: “Sí, es cierto. Además me puedo tirar horas metida en la cocina haciendo postres y ni me doy cuenta y serían horas de práctica de inglés.”

Profesora: “Of course! Y afinarías tu destreza de comprensión oral en todas las temáticas en general y llegará un momento en el que aunque no te pongas vídeo en inglés, podrás ir cocinando en inglés también, diciéndote a ti misma los pasos que tienes que seguir o cuando pienses en los productos a utilizar. Y todo ello sin esfuerzo, de manera natural, porque es algo que te gusta.”

Alumna: “Vale. Lo intentaré, ¡esta tarde me pongo a ello!”

Interés, atención y concentración natural haciendo repostería y estudiando inglés.

Solo me queda preguntaros: ¿Qué aficiones tenéis?


Autora: Blanca Gallego Herrerapicazo

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